Las Terrenas: turismo contra pobreza


Proclamé hace algunos años que Dios Todopoderoso creó a Las Terrenas pensando en el Edén. Las Terrenas se ha constituido en la punta de lanza del desarrollo del que debe ser el polo turístico más importante del país en los próximos veinticinco años: la Provincia de Samaná. Referí en alguna oportunidad que ciudadanos residentes en el municipio tienen la percepción de que en la capital del país y en otros lugares se les considera como un pequeño Nueva York, en que los dólares llegan a las manos y bolsillos de la gente con suma facilidad. La realidad es otra.

El municipio confronta hoy graves dificultades que pueden poner en peligro la prosperidad de su gente y el deleite de un número cada vez mayor de visitantes. Contrariamente a otra época, el sindicato de obreros de la construcción se queja de la falta de trabajo y de la competencia desleal que en el mercado laboral representan numerosos trabajadores haitianos y de otras provincias. Los dueños de camiones alegan por su parte que la paralización es casi total. La explicación de la crisis que se vive en Las Terrenas parece tener una génesis institucional.

Hay importantes voces que señalan el comportamiento del Ministerio de Turismo y el de Medio Ambiente como los responsables del fenómeno. Se asegura que desde hace dos años Turismo no aprueba un proyecto y que Medio Ambiente se la pone en “china” a los inversionistas. De esta manera, 982 nuevas habitaciones no han podido ser construidas con una inversión de unos setecientos cincuenta millones de dólares. El malestar es evidente, a una alta funcionaria de Medio Ambiente se le escuchó decir “ustedes lo que tienen es fango y loma y no aprobaremos un proyecto más”.

En cambio, Turismo, que a través de Ceiztur (Comité Ejecutor de Infraestructuras de Zonas Turísticas) ha  asfaltado algunas calles, y procede en la actualidad al adoquinamiento del paseo de Playa Bonita, alega que no se puede autorizar proyectos colectivos hasta tanto no se termine de elaborar un plan regulador. La verdad es que Las Terrenas se encuentra en una grave encrucijada y su caso llega a extremos de que en cualquiera de los dos ministerios antes señalados, hay funcionarios que se contradicen a la hora de requerir el cumplimiento de determinadas formalidades a los propietarios de los proyectos, sembrando incertidumbre.

Recuerdo que el ingeniero Miguel Vargas, en discurso pronunciado en la Cámara Americana de Comercio, en campaña presidencial, expresó en caso de llegar a la Presidencia: “Estableceré una ventanilla única para acelerar la aprobación de los proyectos de inversión inmobiliaria y  turísticos”. Es una pena que este objetivo de eficiente y sana políticas públicas no se haya materializado en el país.

Me cuentan extranjeros con deseos de invertir en Las Terrenas que tienen la impresión, a veces, de que el país no desea capitales frescos que contribuyan a la generación de empleos y a la captación de divisas. Me cuesta mucho trabajo explicarles que son problemas burocráticos y de falta de visión y de compromiso con la región de determinadas áreas administrativas.

En mis recorridos, sector por sector, calle por calle, callejón por callejón, casa por casa de Las Terrenas, he comprobado que no hay, prácticamente, ningún barrio en que no se encuentre un conglomerado de trabajadores haitianos instalados en viviendas separadas o juntas. La colonia extranjera es rica en representantes sobre todo de Francia e Italia. Los franceses tienen su escuela y un cónsul honorario, el archifamoso Gerard Prystasz, en cuyo hotel restaurante Atlantis se saborea la mejor cocina francesa imaginable. Gerard se desempeñó durante algunos años en la cocina del Palacio del Eliseo, y como chef personal del presidente Mitterrand. Dicho sea de paso, la gastronomía que exhibe Las Terrenas es la más internacional y exquisita de todo el país. En secreto, si visita Atlantis, no deje de preguntar por Martina Maleninska, una checa cuyos ojos tienen el mismo color y brillo del azuloso mar de Playa Bonita.

Si un liderazgo local y provincial inteligente se unifica en torno a la creación de una escuela hotelera o instituto de formación turística, un plan regulador y la concertación para la solución de los problemas locales, Las Terrenas podrá vencer a tres demonios que le asechan: arrabalización, delincuencia, e inmigración ilegal. El turismo que se avizora en el futuro de terreneras y terreneros, es de alto estándar, calidad y rentabilidad para el pueblo.

A manera de ejemplo, en la zona se cuenta ya con instalaciones hoteleras, turísticas e inmobiliarias de la categoría de The Peninsula House, Terrazas de Cosón, Portillo Beach Club & Spa, y Balcones del Atlántico.  Personalmente no he visto en el país mejor terminación que la exhibida en este último, desarrollado por la reconocida familia Bisonó. Las Terrenas: turismo contra pobreza.

Milton Ray Guevara

listindiario.com.do

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